El Tango, pasión de multitudes

 

El tango

Al fin la tan esperada columna semanal ha llegado. Ansiosa estoy por contarles la gran aventura que me he embarcado. Si les comparto la siguiente frase del escritor Jorge Luis Borges…”Sin las calles y los atardeceres de Buenos Aires no puede escribirse un tango”.

¿Descubrirán  que les contaré hoy? Por supuesto,  acertaron, sobre el tango, me he propuesto compartir con Uds. todo sobre la música y danza ciudadana de mi  Buenos Aires querido. Argentina  no es sólo cereales y ganado en pie o congelado lo que exporta a Europa, también nos damos el lujo de exportar costumbres.

El tango, el baile orillero, ha tenido los honores de ponerse de moda en los salones europeos. Inglaterra, Francia, toda Europa y más allá  han visto con  buenos ojos esta danza popular de nuestros suburbios, aristocratizada para el caso.

El origen de este  baile tan particular,  ha nacido al compás de la música candombera, pasando con el transcurso de los años a ser una danza de la gente alegre de las orillas de la capital porteña.

Los comienzos del tango

Tanto en sus comienzos como en nuestros días, se basó en una única pareja que se abraza para ejecutarla.  El compadrito la perfeccionó con pasos firuleteados, cambios y cuerpeadas ágiles, tomando entonces la denominación de baile con corte.

El gran éxito del tango entre nosotros, lo comprobamos  por el hecho de que las discográficas los lanzan  prefiriendo a otros géneros, y algunas han vendido millones de ejemplares, y ahora más, desde que el tango se ha convertido en moda.

Como será la popularidad alcanzada por el tango que en París, que se establecieron en su momento academias para su enseñanza. En una estuvo de catedrático el profesor Ducasse y tuvo por discípula nada menos que a la princesa de Bonaparte.

Las revistas extranjeras han popularizado al tango,  un baile tan popular, al cual nosotros hemos tenido que adecentarlo, modificando las cuerpeadas, haciendo más habilidosos a nuestros bailarines cuidando y midiendo los pasos. Y con dicha  popularidad a  esta  danza le han salido los catedráticos.

En cualquier salón los vemos, miran a la concurrencia como quien va a hacer alguna prueba de grandes dificultades. En el momento en que el director de la orquesta comienza la ejecución , los bailarines  buscan la pareja más floreadora para lucirse en los compases de cada tema , y es muy lindo ver a aquellos compadres del arrabal ( en nuestra imaginación) convertirse en señores , mirando con insolencia a aquellos que no saben bailar un corte, una quebrada.

El pequeño éxito que alcanzan los bailarines lo obtienen al bailar diez o doce piezas sin sentir el menor cansancio; para sentirse mirados y admirados .El tango está triunfando y  revive, es más algunas de sus letras no han pasado de moda, se ajustan a nuestros tiempos……

Les dejo la letra de Cambalache que es uno de los que me gustan más para que lo vayan conociendo y adentrándose en este nuevo mundo de la música y la danza. Es un tango que data de 1934,  la letra y música fue compuesta por Enrique Santos Discépolo

Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y “La Mignón”,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!

Estén atentos que  seguiremos el tema más adelante en otro post .Hasta la próxima con un corte y una quebrada.

Laly De la Cova

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