Cosas que hacemos las mujeres y pocos lo saben

Cosas que hacemos las mujeres y pocos lo saben

Las mujeres guardamos muchos secretos, que luego cuando nos casamos, estaremos al descubierto. Ya saben, que de la puerta de casa para fuera, somos todas divinas, reinas, pulcras, educadas y coquetas. Pero, lo que los hombres no saben, es lo que se esconde detrás de ese halo de perfección cuando nadie nos ve.

Al llegar a casa, sale a la luz nuestro verdadero yo. Las mujeres disfrutamos de los placeres inconfesables de hacer lo que nos da la gana, y nos olvidamos de los estereotipos y las apariencias.

Comer como nos da la gana

Parecemos tan recatadas y refinadas, super femeninas, cuando se nos ve comiendo fuera, ¿verdad?. Lo que no se imaginan ell*os, es que cuando llegamos a casa, nos da igual si se nos cae algo de la boca, si comemos directamente de un tupper recalentado o si tenemos que rebañar a lengüetazos un bol, porque no tenemos pan. Digamos, de lo refinada y delicadas para comer, a veces parecemos que devoramos como si nunca hubiésemos comido en la vida.

La ansiedad, juega mucho a la hora de devorar comida.

Vestir con ropa vieja

Cinco minutos después de haber llegado a casa , nos tiramos en el sofá y largamos ese:- ¡¡¡uffffffff por fin en casa!!!-, entonces, pasamos de ser mujeres dignas de la portada de Vogue o Cosmopolitan, a verdaderas sintecho, ¿a que si?

Y me río, porque es el ritual clásico, de toda mujer, que consiste en: ropa fuera, tirada de cualquier forma en la banqueta que tenemos en el cuarto.

Nos ponemos los pantalones más anchos que tengamos o pijama, y la camiseta más grande y vieja que encontremos. Mos hacemos el moño lo más imperfecto posible y a tirarse en el sofá comiendo un gran sandwich con una bebida de nuestro gusto. O sea, el colmo de la delicadeza, se fue al piso, ¿verdad?

Siempre perfectas aunque lloremos

Todas, hemos ido a mirarnos al espejo llorando alguna vez, porque por muy tristes que estemos, tenemos que ver nuestra cara cuando nos deshacemos en lágrimas por una situación que nos ha afectado sobremanera, y no vaya a ser que estemos con alguien que nos interese la próxima vez que lloremos, y pongamos una cara horrible.

Es mirarse al espejo, reprocharnos o calmarnos, sobre alguna cosa que nos ha afectado en lo más profundo de nuestro ser, es una de las cosas que hacemos las mujeres. Nos lavamos la cara, y salimos del baño más calmadas.

Un recogido nos disimula el pelo sucio

Todas tenemos esa coleta o moño perfecto que nos permite disimular, cuando nuestro pelo está sucio y no tenemos tiempo para lavarlo. Es verdad y lo sabes… Aunque hay otras, que viven para su pelo y son cuidadosas de él, porque es lo que se muestra las 24 horas del día y verlo sucio, es como que da cosa.

Secretos de amigas

Es por todos sabido que es muy importante ir con una amiga al baño para que nos sujete el bolso, nos cuide la puerta, mientras estamos haciendo nuestras necesidades, sin contar con la conversación… de contarnos una opinión o secretos, y lo que desconocen los hombres, es que esa amiga a la que queremos, puede hacer también de guardiana mientras tú vas al baño de los chicos, porque el de las chicas esta lleno y una está super apurada, ¿a que si?. Si no lo hacías en tu juventud, es como que te da cosa, porque son recuerdos fijos. Inclusive en la madurez, seguimos siendo así, pero no podes actuar como una adolescente.

No se nos escapa ni una

Las mujeres, somos verdaderas investigadoras cuando nos dejan solas y con Facebook o Whatsapp abierto, nunca se imaginaran lo que somos capaces de encontrar. Hurgar, es de instinto en las mujeres. Cuando queremos averiguar algo, si o si lo encontramos, y sino nos preguntamos dónde puede estar o qué tiene planeado. Y, siempre les descubrimos las trampas.

Un pantalón o vestido, debe quedarnos perfecto

Todas, insisto, TODAS nos miramos de espaldas en el espejo antes de salir de casa, para ver el trasero que nos hacen los pantalones que llevamos o si el vestido, nos hace femeninas y listas para atacar a nuestra presa o bien «competir» con alguna otra dama que esté frente a nuestras narices.

Solo una cosa no es suficiente

Sabemos que ellos, nunca van a entender la importancia de un buen fondo de armario de una mujer. Así que, cuando volvemos de compras siempre maquillamos la cantidad gastada para que nuestra pareja o esposo no nos regañe o se asuste de lo gastado. Es mejor prevenir que curar.

Siempre queremos estar prefectas

Aunque parezcamos de lo más seguras en la primera cita, ellos no saben que horas antes nuestro ejército de amigas ha estado diciéndonos que llevar y que decir. ¿Por qué es esencial consultar con amigas o con alguien cercano? Porque necesitamos esa opinión para decir lo justo y necesario y no explayarse tanto de irte por las ramas. Pero ojo, eso no quiere decir que no seamos personales, seguras. Porque al fin y al cabo somos nosotras quienes tenemos la última palabra ante una situación de una primera cita.

Cuando estamos mal, estamos muy mal

Ese bucle de autodestrucción en el que entramos después de una ruptura, en el que nos ponemos música triste para llorar aún más, acabamos con las reservas de comida para sentirnos aún peor, es algo que no se puede creer. A veces, las mujeres exageramos y otras no, pues nos da igual todo, ya que si algo se acaba, se acabó y punto final, pasemos página y punto final.

Cómo verás, muchos de los puntos que he nombrado aquí, es verídico. Y le puedes preguntar a cualquier mujer si no actuamos asi y ella te responderá que es así o con alguna connotación para aclararte el punto en cuestión de lo que quieras saber.

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