Errores de mujeres principiantes cuando se casan y deben cocinar

Mujeres que cocinan en su primera vez

Cuando te casas

Cuando te casas, todo es muy bonito y la luna de miel, la pasas de maravillas. Pero, luego al traspasar la puerta de tu nuevo hogar, chocarás con una realidad que será para siempre. Es verdad, que te levantarás muy alegre, prepararás el desayuno para dos, super romántica, pero…porque siempre hay un pero, llega el momento de bajar a tierra y saber que deberás cumplir con un mandato social que no se puede obviar, y es la de cocinar. Enfrentarte a lo que las mujeres primerizas tienen como “primer examen de cocina”.

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Clases de mujeres

Hay mujeres que son super organizadas y lo primero que hacen es sentarse en la mesa de la cocina y hacer un listado con todo lo que necesitan para realizar sus comidas. Una vez hecha esta tarea, van a ducharse, cambiarse, cogen el carrito de la compra y van rumbo al mercado a hacer esa primera adquisición de productos para consumir.

En un principio mirarás precio, calidad de lo que vas a comer con tu esposo, porque no sea cosa que despilfarres. Siempre te ajustarás a un presupuesto para destinarlo a comprar para la canasta familiar.

Pero hay otras mujeres que ni noción tienen de dónde empezar. Y eso es porque sus madres no les han enseñado esa tarea que tendremos hasta el fin de nuestros días, o puede pasar que sus madres quisieron enseñarles pero ellas no quisieron aprender. Entonces, el dilema existencial es más fuerte cuando se enfrenta ante esta situación.

Encuesta a mujeres

Tras una encuesta a mujeres jóvenes y adultas, les he preguntado: ¿qué has hecho cuando estuviste por primera vez frente a una cocina y te enfrentaste a ella, qué errores has cometido? Comencemos entonces a enumerar cosas que les pasan a las mujeres primerizas y de seguro te sentirás identificada:

Sonia:

Recuerdo que  miles de veces, decía tanto mi madre o abuela que se debía limpiar bien los vegetales que iban a acompañar a las comidas. Entonces, tuve la feliz ocurrencia de coger la esponja de limpia platos y puse un chorrito de detergente y le empecé a dar a la lechuga, tomate, acelga, etc. para que estuvieran bien limpias y sin restos de insecticida.

Mi madre cuando se enteró de lo que hice, empezó a reír a carcajadas diciendo: más limpita no podía quedar las verduras, verdad?¡Pero cómo se te ocurre hacer semejante cosas! Mi madre no podía dar crédito a lo que yo le había narrado. Luego mi madre me explicó lo que debía hacer…

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Mabel:

En mi caso, yo hacía todo el tiempo sandwiches de todo tipo, pero cocinar, lo que se dice cocinar, no sabía ni cómo empezar. Entonces mi esposo preocupado me enseñó a preparar recetas, porque él había sido enseñado por su madre como ser autosuficiente para cocinar y todos los menesteres de la casa, ya que había vivido solo durante 6 años.

Raquel:

Yo, le llamaba a mi mamá todo el tiempo y le decía que viniera a cocinar, que si mi esposo supiera que no sé hacer nada, me deja al otro día.

Mi mamá, la pobre, venía con alegría a mi casa, porque soy su única hija y me hacía varias comidas. Y luego me decía que las guardara en el freezer, así, solo debía calentar y listo. Claro, eso hasta que aprendí a cocinar al lado de mi mamá mientras mi esposo estaba trabajando, pasaron unos 8 meses de casada…

Beatriz:

Siempre recordaré un día que quise hacer mi primer huevo frito. Pues caliento la sartén, pongo el aceite de oliva, hecho el huevo y cuando estaba casi listo, saltó el huevo por los aires y se me fue al piso. ¡¡Me había salido tan redondito!! tuve que recogerlo y tirarlo a la basura. Luego, llamé a mi mamá me dijo que pusiera un corcho para que no salte del aceite y así aprendí a hacer mi primer huevo frito…

Dominga:

Mi primer comida de casada, fue un desastre. Quise hacer un guiso de pollo a mi marido y lo puse a fuego lento. Mientras se cocinaba, me puse a conversar con mi amiga por teléfono. Y de repente, siento un olor a quemado tremendo. Salí corriendo a la cocina, dejando a mi amiga en el teléfono. Y ví cómo la cacerola y el arroz con pollo se habían quemado.

Entonces comencé a limpiar todo, desodoricé y me fui corriendo a una rotisería, donde compré un arroz con pollo para salir del paso. De vuelta en casa, lo puse en una fuente, lo calenté en el horno y cuando llegó mi esposo de trabajar, se sentó a la mesa, sirvo la comida, me mira y me halaga diciendo que era la primera vez que comía un arroz con pollo tan exquisito. Yo en ese momento me puse colorada como un tomate, y pensé interiormente: si supiera que fui a la rotisería a comprar porque el que hice se me quemó…

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Patricia:

La primer comida que le preparé a mi esposo, fue que saqué todo lo que tenía en la alacena y nevera y con ella, me inventé algo rápido para comer.

Cogí  un frasco de lentejas, le puse ajo, aceite y vinagre con un poco de sal, como primer plato. Una ensalada de lechuga, con tomate, queso cortado en cuadrado, maíz dulce, aceitunas verdes y negras y un sobre de zanahorias ralladas de segundo plato y de postre: un flan de pote que había comprado en el mercado. Cuando preparé la mesa, puse toda la comida y mi esposo me miró a los ojos, sonrió y me dijo: -me parece que deberías hacer un curso de cocina, mi amor…-

Ramona:

Yo quise cocinar algo rico y fácil de hacer, por lo que me puse a hacer el bollo para pizza. Puse todos los ingredientes en la mesada, comencé a amasar. Luego lo estiré, puse el pomodoro por encima, lo metí al horno y vi que no se había levado la masa. Me parecía raro, pero cuando giro, veo que no le había puesto levadura y me había olvidado de ponerle la sal. ¡Me quería morir! Ya no tenía tiempo para hacer otro bollo de pizza y fui corriendo al mercado a comprar dos pizzas de nuestro gusto.

Cuando llegó mi esposo de trabajar, le comenté lo sucedido nerviosamente y llorando, porque mi intención era que quería sorprenderlo. Entonces, mi marido en ese momento, me calmó, me abrazó y me dijo: -no pasa nada, venga, vamos a comernos estas ricas pizzas que compraste-

Como verán, son situaciones por las que las mujeres primerizas que se enfrentan en la cocina y si bien al principio son percances de las que hacemos un mundo en su momento, luego son anécdotas de las que reímos al recordarlas. ¿Acaso a ti no te ha pasado nunca?

Si quieres más información o necesitas hacer una pregunta, escribe a: glamouretstyle@gmail.com

 

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