¿Tienes heridas de infancia? ¿Ya has sanado o necesitas terapia?

¿Tienes heridas de infancia? ¿Ya has sanado o necesitas terapia?

Nuestras propias historias

Cada persona, tiene una historia. ¿Tienes heridas de infancia? ¿Ya has sanado o necesitas terapia? Muchas personas, atribuyen sus heridas a los demás, por situaciones o problemas que suceden en el pasado y presente. No obstante, siempre viene del pasado y no lo hemos podido canalizar en su momento para sanar. Los dolores son tantos, que a veces, pareciera que es imposible de sanar, pero porque no se quiere.

Las heridas de infancia, son implacables, en ese momento hubo dolor, pero, se necesitó bloquear dentro de la mente, para continuar en la vida avanzando. Las heridas de infancia suelen ser muy dolorosas, pero, no se ha sabido gestionar en ese instante en que pasó, por lo que la mente, bloquea ciertos episodios que nos dañan en nuestras emociones.

Nuestra niña/o interno

Dos hechos: todos tenemos secretos, y la mayoría de nosotros, tenemos alguna herida relacionada con nuestra niña/o interno. Tal vez nuestra niña/o interior, sensible y vulnerable necesita sanar. Ya sea, que nuestra herida fuera provocada por un amigo de la infancia que se mudó lejos, abuso físico o psicológico, o una familia disfuncional. Pues, el dolor resultante, vivirá en nosotros por el resto de nuestras vidas; y puede que tengamos recordatorios inesperados de ese dolor ocasionalmente.

Si nos esforzamos por conectar con esa niña/o interior que vive dentro de nosotras/os, podemos reconectar con alguna de las causas de nuestros temores, fobias y patrones de adultos. Y, cuando empezamos a entenderlos a lo largo de nuestra vida, entonces puede ocurrir una transformación y sanación casi mágicas si nos proponemos.

Al ponderar la manera en la que una niña/o interior sale lastimada/o, señalo y hago hincapié en que antiguamente, creían en destruir la exuberancia de los niños, para que los adultos pudieran controlarlos. Siempre se debía obedecer, agachar la cabeza. En mi propia familia de raíz, la filosofía era definitivamente que los niños fueran vistos pero no escuchados, y eso no me di cuenta hasta la adultez, que esto había sido muy dañino en el autoestima entre el autoritarismo y los tabúes de los mayores, porque así se manejaron en el siglo pasado.

Al ponerle los toques finales a mi libro, Más allá del Tiempodecidí incluir varias secciones sobre la sanación de la niña/o interior. No estaba en mi borrador original, pero me di cuenta de que muchos amigas y colegas preguntaban al respecto, lo que me recordó lo transformador que puede ser escribir sobre y acceder a la niña/o interno herido.

Un sabio budista

Una vez, leí de un gran sabio budista que decía que dentro de cada uno de nosotros hay una niña/o pequeña/o sufriendo, y que para protegernos de sufrimiento en el futuro, todos intentamos olvidarnos de ese dolor. Usualmente, cuando sentimos ese dolor interno desde un lugar profundo de nuestro interior, es nuestra niña/o interior que nos está llamando para sanar. Olvidarnos del dolor, resulta todavía más dolor.

Escribir los dolores, es una gran terapia

Escribir al respecto, puede ser una manera de sanar a nuestra niña/o interior y ayudarle a sanar cualquier emoción negativa, a la que nos estemos aferrando. Las investigaciones, han demostrado que el cuerpo contiene dolores tanto emocionales como físicos, y que incluso si intentamos ignorar el dolor y seguir adelante con nuestras vidas, es probable que el dolor permanezca ahí para siempre. También, puede ser que aparezca en los momentos más improbables o durante la meditación o escritura.

Con frecuencia, es muy difícil deshacerse del bagaje con el que cargamos de nuestra infancia, especialmente cuando hemos estado expuestos a traumas profundos. En mis clases de escritura o sesiones de psicología en la que hacemos terapia, le digo a los participantes, que es difícil caminar dentro de una habitación oscura todo el tiempo, y que es mucho más fácil cuando hay luz entrando en abundancia, ¿a que si?. Así deberíamos actuar con nuestras emociones. No se puede estar siempre en la oscuridad, llega un momento de nuestra vida, que debemos soltar y dejar volar para luego brillar como alma que eres.

En un seminario, un monje tibetano, sugirió a los presentes, inhalar profundo diciendo : “vuelvo a mi niña/o interior”, y exhalar diciendo: “cuido de mi niña/o interior”. Puedes cuidar de tu niña/o interior escribiendo algunos diálogos desde el punto de vista de tu niña/o interior. Esto le da voz a tu dolor. A veces, eso es todo lo que necesita el dolor. Otras veces, puede que necesites atenderlo mediante trabajo psicológico más profundo. Reconocer a la niña/o interior, significa tratarlo con respeto y amor. Puedes hacerlo diciendo: “te amo”, “te escucho”, “lamento que te sientas así” y “gracias por ser tú”.

Aprende a escucharte y sanarte

Debes siempre defender y reconocer a nuestra niña/o interior y tomarlo en serio. Escucharlo y comunicarnos con nuestra niña/o interior, ya sea en papel o durante una psicoterapia. También, es crucial para que ocurra una transformación.

Es bueno escribir a tu alma

Por ejemplo, si estás considerando escribir una carta, dile a tu niña/o interior que le reconoces y que tu intención es hacer todo lo que esté en tu poder para sanar sus heridas. Algunas personas, dicen que después de haberle escrito algunas cartas a su niña/o interior, encuentran que la niña/o les escribe de vuelta. A veces surgen numerosas respuestas. En cartas o comunicación oral, es importante preguntarle a la niña/o interior lo que está sintiendo, y lo que necesita en este momento. Al mantener un diálogo, puede ocurrir una sanación y transformación más efectiva.

El enfoque

Solo amando y sanando a nuestra niña/o interior podemos empezar a amarnos a nosotras/os mismas/os. Y luego, en consecuencia, a los demás. También, es una manera de empoderarnos y enfocarnos en consciencia plena y en el presente… no en el pasado.

Cómo conectar con tu niña/o interior:

  • Formular un diálogo contigo misma/o.
  • Escribirle una carta.
  • Lenguaje afectuoso (te amo, te escucho, gracias, lo siento).
  • Ver fotos tuyas en la infancia.
  • Pensar y escribir sobre lo que te encantaba hacer de niña/o.
  • Meditar y hacer visualizaciones creativas.

Entiendo que al principio no te sea fácil, pero si de ello haces la practica continua, acabarás sanando. Todo depende de ti y de nadie más.

Espero con ansias que todo lo aquí explicado, te ayude a sanar. Y si quieres, puedes comentar y compartir este bonito post con otros, pero si necesitas sesiones privadas, solo debes escribirme para hacer una cita conmigo. Email: contacto.glamouretstyle@gmail.com

Deja una respuesta